domingo, 10 de mayo de 2015

Historia urbana de Buenos Aires Siglo XIX


Rivadavia.1780-1845
Jefe De Estado
De Las Provincias Unidas Del Río De La Plata

Prósper Catelin.1764-1842.Arquitecto e ingeniero Francés

Portico De La Catedral De Buenos Aires

Manzana De Las Luces Vista Desde Arriba

Cementerio de la Recoleta

Puerto Buenos Aires

Ribera al sur del Fuerte a mediados del siglo XIX

Llegada de Inmigrantes, en barco a Buenos Aires.

Plan Haussmann - París

Torcuato De Alvear
Presidente De La Comision Muncipal De Buenos Aires
1880-1883

La Recova De Buenos Aires

Plaza De Mayo

Rue Reamur de París

Avenida de Mayo

Avenida Juan Justo en Buenos Aires-
Arroyo Maldonado

Buenos Aires Edificio Congreso Nacional


Desde las primeras décadas del siglo XIX, se fueron imponiendo nuevas ideas respecto al diseño urbano y las formas arquitectónicas como parte del proyecto más amplio que aspiraba a superar la herencia española.

Rivadavia viajo y permaneció 5 años en Francia e Inglaterra y tenia para su nación una perspectiva cultural ilustrada por ello en 1820 los primeros ingenieros franceses uno de ellos – Prosper Catelin un arquitecto e ingeniero -  es nombrado jefe de obras públicas, este le da a Buenos Aires los primeros toques franceses al diseñar y modificar estructuras como el Pórtico neoclásico de la catedral de Buenos Aires, la Manzana de las luces, la Catedral Metropolitana de Buenos Aires,  el Cementerio de la Recoleta. Rivadavia también crea el Departamento de Ingenieros donde las arquitecturas y las bellas artes tendrían corrientes principalmente francesas y el equipamiento y la infraestructura serian británicas. Todo esto para darle prestigio a la ciudad- puerto, lógicamente con fines económicos intrínsecos. Sin embargo, no había muchos recursos debido a la guerra, por ende esta primera arquitectura fue simbólica, lo que si ocurrió es que los comerciantes y políticos franceses e ingleses influyeron en un sentimiento antihispanico que tendría sus consecuencias más adelante. (Gutierrez, 1997, Pág. 391)

Durante la época de Rosas se viven conflictos con respecto de Buenos Aires y el resto de Argentina donde el urbanismo es escaso, y va a tener un boom cuando este conflicto la capitalización de Buenos Aires en 1880. Entonces a Buenos Aires se le quiere hacer una cosmopolita y para ello se maquillara la escenografía  y además habrá población europea que reemplazara la existente. (Gutierrez, 1997, Pág. 529).

Entonces, con la fisionomía de la ciudad pasaran cosas interesantes, por ejemplo veremos una fuerte corriente en obras neoclasicistas parisinas, de hecho en la escuela primaria los argentinos aprendían que Buenos Aires era la capital de América y Paris la capital del mundo. Como París estaba bajo el proyecto  Haussmann de Napoleon III, también se quiso remodelar la capital Argentina, es decir, cambiar la imagen aldeana y campesina con la justificación no solo estética sino funcional y higienista (por lo de la fiebre amarilla).(Gutierrez,1997, Pág. 530). El ideal era el de construir bulevares al estilo Haussmann en Paris, por ello Torcuato de Alvear –político conservador – ordena la demolición de la Recova (símbolo de la ciudad indiana y criolla)(se destruye y se construye a diferencia de la mayoría de ciudades latinoamericanas donde se construye en la periferia), y une las plaza de Mayo con la Lorea para formar el corazón urbano, se abre la Avenida de Mayo (Que de hecho es un diseño de la rue Reamur de Paris) y esta cuenta con edificios modernos y se instala el palacio de congreso. Esta zona va a funcionar como núcleo de poder económico, se realizaran actividades bancarias, clubs, compañías de seguros, representantes extranjeros, entre otros. (Gutierrez, 1997, Pag. 531).

Con respecto a la población, después de que la ciudad es nombrada capital crece de forma intensa por la migración de las zonas rurales a la capital, sigue un proceso de urbanización impactante con «35.000 habitantes en 1800, 174.000 en 1869 y cerca a un millón en 1900» (Gutiérrez, 1997, Pág. 529). Empiezan a vivir hasta cuatro personas por cuarto, y se hacen necesaria medidas de salubridad por ello los ríos y arroyos empezaron a ser entubados como en la Avenida Juan Justo en Buenos Aires.

El gran esplendor de esta capital entra en crisis en 1890, con la bancarrota financiera y el surgimiento de la oposición burguesa.

En conclusión «El derroche de recursos del país en la importación de elementos suntuarios, la especulación como modelo licito de enriquecimiento, la adopción de pautas de vida extremas, acompaño vitalmente el compromiso de que la imagen física de Buenos Aires no fuera meramente una escenografía urbana, sino el fiel reflejo y la protagonista esencial de generaciones extraviadas culturalmente» (Gutierrez, 1997, Pág. 532).

Fue la crisis de 1890 quien puso en evidencia la fragilidad económica del liberalismo especulativo y cuestiono la hegemonía de su conducción autocrática (Gutiérrez, 1997).

Bibliografía

Gutierrez, Ramon. Arquitectura y urbanismo en Iberoamérica. Madrid: Cátedra S.A, 1997.

Romero, J. L. (2005). Latinoamerica: Las ciudades y las ideas. Buenos Aires.





Reseña Eric Hobsbawm. La era del imperio, 1875-1914. Capitulo 11. La razón y la sociedad.

Barcelona: 2001. 
  Angie Cepeda.

Eric J. Hobsbawm
 Eric J. Hobsbawm (1917-2012) es considerado uno de los grandes historiadores del siglo XX. Nace terminada la I Guerra Mundial; por su origen judío y con la llegada del nazismo a Alemania, la familia de Hobsbawm viaja a Inglaterra. Allí, inicia una carrera de literatura y termina como historiador.
Entre sus libros destacados se encuentran La era de la revolución, 1789-1848; La era del capitalismo; La era del imperio, 1875-1914 e Historia del siglo XX.

En el primer capítulo de La era del imperio, Hobsbawm  expone al siglo XIX y al siglo XX como una época marcada por la transformación, la crisis y el replanteamiento de cuestiones ideológicas, políticas y sociales. En este, se tratan  principalmente los antecedentes que llevaron al surgimiento de la sociología en un intento por comprender y sobre todo por controlar el constante cambio en las sociedades.

En el siglo XIX la religión era el único lenguaje que hablaba de los hechos naturales, sociales y políticos. Sin embargo, la ilustración dio lugar a una nueva época marcada por la educación, el ideal de progreso y la emancipación. El aumento de la educación popular, el autodidactismo seguido por la lectura, formó las bases para el movimiento obrero bajo el estandarte del socialismo científico. Para ellos la crisis era provocada por quienes vivían gracias a los privilegios, la explotación y la superstición.

Esta corriente positivista, significo un retroceso para la religión tradicional, si bien, aun no se podía optar por sociedades netamente secularizadas, la religión fue separada del estado y la educación.
La ciencia y la razón asumieron un rol protagónico. El darwinismo o teoría evolucionista impactó a las ciencias sociales y a la historia. Fue el marxismo quien se apropio de esta teoría con mayor rigurosidad y la ajustó a una concepción materialista y determinista, que ubicaba a las relaciones humanas en una constante evolución y una transición inevitable.

Estas nuevas formas de pensar generaron una crisis en la sociedad burguesa. Estas necesitaron de la cohesión política para legitimar su poder y evitar la desintegración del sistema. A su vez, las ciencias sociales de la época eran incapaces de describir satisfactoriamente y controlar el comportamiento humano en masa.

Conforme a lo anterior, nace  la sociología, que si bien no estaba notablemente definida, buscaba dar respuesta al cambio y al conflicto. Fue albergada por pensadores como Emile Durkheim en Francia y Max Weber en Alemania. Ellos buscaban definir a la sociedad desde la realidad, una realidad principalmente política. Al final, el capitulo aborda una cuestión sobre los anteriores pioneros: « ¿Aportaron un medio de evitar la revolución y desintegración que esperaban impedir o detener?».

Reseña Norbert Elias. Sociología fundamental.Capitulo 2: La sociología como cazadora de mitos.

Editorial Gedisa, Barcelona: 1999. 
  Angie Cepeda

Norbert Elias
Norbert Elias (1897-1990) Fue un sociólogo judío-alemán,  en sus años de juventud sirvió en la milicia de la Primera Guerra Mundial, después de su desmovilización, ingresó a la Universidad de Breslau para estudiar filosofía y medicina; también estudia sociología. Posteriormente fue refugiado judío y sus padres mueren en la Segunda Guerra Mundial.

La época en que nació Elias, el lugar y sus posteriores estudios pudieron llegar a ser fuertes motivaciones para que el plantease la necesidad de un nuevo estudio. El período en que crece Elias es conflictivo y azotado por la guerra, él, al ser estudiante de filosofía nota que esta junto con la teología se basan en el absolutismo e incluso el dogmatismo y por ende no  es posible obtener respuestas y metodologías aplicables para una sociedad cada vez más alienada, diferenciada y compleja. Entonces nace la sociología que solo se da cuando los individuos son capaces de reconocerse a sí mismos en sociedad. Elias considera que esta nueva línea de estudio es importante asumirá desde una postura científica, pero defiende que esta ciencia no puede ser como las otras (su analogía la hace especialmente con la física) debido a que su objeto de estudio es diferente, se estudia un sujeto cualitativo.

Conforme a esto, Elias se cuestiona hasta qué punto es conveniente la división y especialización usual de la tradicionales ciencias, este, siendo un estudio diferente tendría que asumirse evitando dichas ramificaciones, ya que provoca que efectivamente se solucionen problemas pero estos no son relevantes ni acordes con la realidad. Elias considera que no es posible obtener conocimiento sin la totalidad de las cualidades, ya que su sujeto requiere inevitablemente de la interdisciplinariedad.

Otro problema de ver a la sociología como una ciencia tradicional, es el ideal de status profesional que la disciplina demanda, con criterios construidos que se aferran a un método determinado, esto evidentemente elimina la esencia de lo que es y debería ser la sociología.

Entonces, para que la sociología pueda tener éxito como ciencia debe ser conexa, argumentativa, rigurosa, interdisciplinar, comparativa y además aplicable; con métodos investigativos basados en la teoría y la empírica que evolucionen como lo hacen las sociedades.  Por lo tanto es importante que los científicos sociales asuman una posición detectivesca, prescindiendo de la metafísica e interpretaciones místicas  y de las percepciones  individuales basadas en un yo, es decir, la prefiguración. Para comprender mejor este concepto, el texto Buenas y malas razones para creer de Richard Dawkins puede ser de utilidad.


Elias tiene claro que en la construcción sociológica aun faltan conceptos comunicables por obtener, un reto que la sociología seguramente lograra asumir para conseguir su tarea fundamental: entender nuestra propia acción humano-social.   

Reseña Bernard Lahire. El espiritú sociológico. Capítulo 2: Arriesgar la interpretación

Manantial, Buenos Aires
Angie Cepeda


Bernard Lahire
Bernard Lahire (1963) es un sociólogo francés y un profesor de sociología en la Escuela Normal Superior de Lyon. En el segundo capítulo de El espíritu sociológico. el autor define y diferencia a las interpretaciones comunes de las sociológicas. Las interpretaciones comunes son generales, subjetivas, salvajes y deliberadas por ello permanecen en nociones vagas. El científico y sociólogo debe producir interpretaciones validas, esto significa que deben ser sustentadas por material empírico y el material debe ser manejado con rigurosidad.

Las interpretaciones se encuentran sujetas a diferentes grados de solidez y el investigador para darle un plus sobreinterpreta (sin llegar necesariamente a ser malas interpretaciones). Las sobreinterpretaciones pueden ser de tres tipos: la primera, se caracteriza por una desconexión interpretativa, donde los datos son insuficientes con respecto a la situación interpretada o a la tesis sostenida «Decidir hilar la metáfora mas lejos de lo posible» (Pág. 45). Por ello es fundamental tener pruebas (referencias, lugares, objetos, fenómenos sociales o situaciones sociales reales, datos numéricos) que apoyen de forma pertinente lo que se está diciendo; Lahire explica que este es un error común de los estudiantes. La segunda, se caracteriza por el poosición no controlada entre investigaciones y sujetos investigados, «es decir, por olvidar el desfase entre el ojos científico (las condiciones científicas de percepción del mundo social) y el ojo común (las condiciones comunes de percepción del mundo social ligadas a las formas de vida social)» (Pág. 51), para comprenderlo mejor, el ejemplo que da el autor sobre el estudio literario de las obras griegas puede ser de utilidad, donde se buscar comentar y tratar las obras “literariamente” cuando estas históricamente no eran de ningún modo literatura. (Pág. 53). La tercera, se caracteriza por argumentos, pruebas y ejemplos “perfectos” que empíricamente no son aplicables, ocurre cuando un científico con el fin de validar su teoría expone abundancia de datos elegidos, organizados, descritos y encuadrados cuidadosamente, estos ciertamente apoyan la teoría pero cierran el marco de aplicación de la tesis, no contemplan otros ejemplos que la contraponen y las situaciones sociales donde aplican diferentes modelos.

Lahire al final de su texto concluye que siempre una tesis o teoría estará expuesta a la sobreinterpretacion, lo importante es mantenerla controlada, esto se consigue con rigurosidad en el estudio y la metodología selecta aplicada por el científico, donde se disminuya al máximo la posibilidad de caer en ellas.


Reseña Zygmunt Bauman. Pensando sociológicamente. Introducción: Sociología ¿Para qué?

Editorial Nueva Visión, Buenos Aires: 1990. 
  Angie Cepeda 

«Este libro fue escrito con un propósito: ayudar a las personas comunes, como usted y yo, a ver a través de las propias experiencias; y mostrar que los aspectos de la vida aparentemente familiares pueden ser interpretados de una nueva manera y vistos bajo una luz diferente». (Bauman, Z; 1990, Pág. 24).

Zygmunt Bauman
Zygmunt Bauman (1925) es un sociólogo polaco de origen judío. Nace en una familia humilde y evidencia la persecución y la dinámica del nazismo.  Entre sus libros se encuentran Modernidad liquida, 2000; Modernidad y Holocausto, 1998;  Pensando sociológicamente, 1990; entre otros.

En la introducción de su libro Pensando sociológicamente, el autor trata dos temas. El primero, definir a la sociología estableciendo diferencias con otras ciencias que comparten el mismo estudio: el hombre. Y el segundo, expone la diferencia entre el sentido común y el pensamiento sociológico. Lo anterior con el fin de proporcionar un texto de fácil divulgación, útil y explicativo en el cual, la sociología se presenta como un texto que brinda la posibilidad de vivir la propia vida con mas autoconciencia, mas comprensión, y más libertad y control. (Bauman, Z; 1990).

Las acciones humanas han sido divididas para facilitar su estudio, ejemplo: historia, derecho, economía, ciencias políticas y sociología; pero los límites establecidos son intrínsecos y para lograr diferenciarlas el autor examina diferentes teorías y concluye, que si bien tienen el mismo objeto de estudio lo que cambia es  la perspectiva cognitiva, es decir, las preguntas que se plantean y la interpretación de estas. La sociología, por su parte, estudia la acción humana y sus consecuencias desde la dependencia mutua por lo tanto el campo es amplio ya que desde lo individual se parte hacia lo general.

Estos actos al ser también individuales son evidenciados y experimentados por cada uno de sus integrantes y suscitan interpretaciones para dar sentido al entorno, estos puntos de vista no especializados se rigen por el sentido común. Bauman diferencia el pensamiento sociológico de este último. El sentido común se caracteriza por ser una visión parcializada donde el individuo moldea el mundo desde su forma desde pensar, tampoco analiza críticamente estas visiones por ello sus nociones son parcializadas; mientras, en el pensamiento sociológico, el individuo se esfuerza por producir un discurso responsable, donde los datos sean verificables y creíbles además, de ampliar el tamaño del capo, es decir, al reunir y comparar datos sus argumentos no se basan solo en su experiencia, esto aporta calidad a sus demostraciones.

Para poder obtener este pensamiento sociológico, es importante asumir una postura investigativa y curiosa para desfamiliarizar lo familiar (entender nuevas y diferentes formas de vida) esto conlleva a  comprender que si no son naturales las condiciones tampoco son únicas, por ello a veces tiene un papel desestabilizador en las relaciones de poder. Al obtener un pensamiento sociológico no solo se fomenta la solidaridad también interpretamos y vivimos de forma diferente, de forma consciente.

Reseña Neill Macaulay, David Bushnell. El nacimiento de los países latinoamericanos.

Latinoamérica a mitad de siglo: un rápido proceso de cambio (Capitulo 8) y El torbellino caribeño en el siglo diecinueve: Cuba y Centroamérica (Capitulo 12).
Madrid: Nerea, 1989.
Cepeda Angie Paola

El libro El nacimiento de los países latinoamericanos fue escrito por dos norteamericanos; Neill Macaulay (1935 - 2007) quien se destacó como escritor y docente. Macaulay también participo como teniente en la revolución cubana, experiencia que se verá reflejada en algunos de sus libros. Posteriormente, en la universidad de Texas en donde dictaba cátedra fue reconocido por sus amplios conocimientos históricos de América Latina. Entre sus libros se destacan también: The Sandino Affair, 1967; A Rebel in Cuba, 1970; The Prestes Column, 1974; A Lifetime of Passion, 2007; entre otros.

David Bushnell
David Bushnell (1923 - 2010) reconocido historiador latinoamericano, graduado de la Universidad de Harvard, quien se enfoca principalmente en la historia Colombiana, denominado por esta razón «El padre de los colombianistas». Sus obras son reconocidas por su evidente dominio de los temas sociales, económicos y geográficos. Entre sus obras más significativas se encuentran: Simón Bolívar: hombre de Caracas, proyecto de América, 2002; Eduardo Santos y la política del buen vecino, 1984; El régimen de Santander en la Gran Colombia, 1966; Una nación de a pesar de sí misma, 1993.

Los autores exponen al siglo XIX como una época marcada por el cambio. El inicio de siglo se destacó por ser un proceso de ajuste político: la mayoría de los pueblos buscaron la independencia política y ser reconocidos como pueblos autónomos, aunque con grandes dificultades por falta de madurez política, además copiaron los modelos norteamericanos y franceses en sus constituciones. En estas condiciones se hicieron presentes luchas internas por el poder, guerras civiles y manejo político de minorías sobre todo terratenientes. La incertidumbre sobre el resultado independentista era genuina y con ello nace la preocupación por alcanzar el orden y el progreso. Este concepto va a ser muy importante en la búsqueda de identidad y estabilidad política, social y económica latinoamericana.

A mitad de siglo los cambios estructurales que no fueron evidentes en la post independencia, se hicieron notables con un aumento en la economía exportadora. Se adopta un modelo liberal y sus ideologías también se transforman.

Podría definirse fácilmente de esta forma: El siglo XIX fue un periodo de ajustes, en la primera parte de siglo se destacaron principalmente por ser políticos, mientras que a mitad de este, va a primar los económicos; es importante señalar que conceptos como social, político, ideológico y económico están irremediablemente ligados, y los cambios en uno tendrá impacto en los otros.

Por su parte, Centroamérica, tiene una condición peculiar ya que experimenta cambios dramáticos en cuanto a su organización política. Su condición geográfica la categoriza como una zona estratégica  en el nuevo mercado internacional; mientras Cuba, se encuentra polarizada con respecto a su independencia, su creciente mercado y la intervención estadounidense.

Después de la independencia, la economía Latinoamericana estuvo envuelta en una serie de ascensos y caídas; inicialmente alcanza una sensación de bienestar económico gracias a sus apreciables recursos respaldados por préstamos internacionales, esta alza cae, y es necesario adoptar una perspectiva realista. Cuando surge la Revolución Industrial se crea nueva demanda de materia prima y alimentos para la población en expansión, esto significa que en gran medida la abastecería América. La región sur del continente tiene una desventaja en cuanto a producción con la región americana del norte; pero Latinoamérica cuenta con productos tropicales que Norteamérica no poseía como el café y la caña de azúcar, también cueros y minería.

Las exportaciones latinas se cuadruplicaron en este periodo, pero en comparación su crecimiento no fue extraordinario; pude deberse a la aun ineficiente organización del Estado, además sus productos no eran ni únicos ni variados y a falta de tecnología no podrían transformar sus recursos.

La ciencia y la tecnología jugaron el papel determinante a partir de la revolución industrial, los estados que poseían estas aseguraban una ventaja en la competencia comercial ya que podían suministraban precios más competitivos al reducir los costes de producción. Por ejemplo, el transporte: la construcción de ferrocarriles y los avances en navegación en cuanto a velocidad y seguridad, hicieron posible un comercio de productos perecederos como la exportación de ganado vivo, esto era sin duda un gran avance. Para que los países latinoamericanos pudieran construir este tipo de estructuras fue necesario acudir al préstamo, que los conduciría posteriormente a un círculo vicioso de ingresos pero también de egresos a causa de la deuda.

Un mercado dinámico y capitalista, necesito un sistema sin regulaciones, como lo fue el liberalismo, y como lo definían los franceses «dejar hacer, dejar pasar». El liberalismo obtuvo gran aceptación sobretodo en los comerciantes, inversionistas e industriales porque permitía el tráfico de capital, productos y mano de obra, fue por esta aceptación que los gobiernos se interesaron ya que representaba una oportunidad para su crecimiento. El proceso de adopción del sistema liberal fue generalmente sincronizado, aunque México y Colombia son los más interesados en la ejecución y lo adoptan rápidamente, mientras Brasil, Guatemala y Ecuador se abstienen un poco más. Esta medida depende de la estabilidad política del Estado-Nación y de su contexto histórico.

El liberalismo mejora las relaciones internacionales y las estrecha especialmente entre Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. 

Como consecuencia del mercado liberal y de la industrialización cambia la ideología, esta última es influida por el socialismo utópico de la Revolución Francesa, que, Latinoamérica intenta imitar pero con poco éxito debido a la confusión del término y a su poca rigurosidad.

Centroamérica, por su parte, representaba territorio estratégico, es por ello que a finales del siglo XVIII las colonias fueron repartidas, divididas y transferidas. Es el caso de Santo domingo, un puerto marítimo que es inicialmente colonia Española, luego es transferida a Francia, España la recupera, se independiza para luego ser conquistada por Haití. Este ejemplo es muestra de la inestabilidad que presento la zona. Esta inestabilidad contribuyo a que el modelo de colonialismo europeo durara más que en Latinoamérica.
Centroamérica no representaba gran importancia en la economía mundial y su población era escasa en comparación con La Habana. Su principal producto de exportación era la cochinilla, el añil y el campeche, tintes que eran reemplazados por los producidos en India que eran mucho más baratos. Centroamérica se destacaría por su puerto en Belize, que fue primero colonia británica, para luego ser parte de las Provincias Unidas de Centroamérica.

El ideal británico consistía en construir canales navegables para el paso de mercancía, controlaban ya el reino de Mosquita situado al oriente de la actual Nicaragua, pero para poder realizar el proyecto debían negociar con la federación de provincias Centroamericanas, que a su vez dependían de la ayuda británica. A su vez, Estados Unidos negociaba con Nueva Granada la construcción de un ferrocarril a través de Panamá. Es evidente el interés de las potencias en controlar ese estratégico territorio. En cuanto a política, Centroamérica se encontraba dividida ideológicamente, su deuda feudal comprometió a Belice y a los istmos del pacifico.

Los autores hacen especial énfasis en la situación de Cuba y Guatemala.  Cuba que para la época aún era colonia española, se encontraba (como se diría coloquialmente) entre la espada y la pared, por una parte España abolía la esclavitud y en contraposición todo su sistema económico se basaba en este. A su vez crecía la demanda y producción de la caña de azúcar, lo cual traducía en más esclavos, para poder continuar con este mecanismo fue necesario sobornar a los funcionarios españoles. La isla se tecnifico con máquinas a vapor y ferrocarriles que mejoraban la distribución comercial pero no eran suficientes para reemplazar la mano de obra. Es por ello que el liberalismo económico se presenta como un método benéfico para continuar libremente con su sistema de producción y mantenerse  pionera en la exportación de la caña en el comercio internacional. La idea de independencia divide a Cuba entre conservadores y liberales. Estados Unidos tiene gran influencia en este proceso dado su interés en la isla, esto moviliza a Cuba en una lucha por la autonomía inequívocamente bajo el estandarte de la independencia (Macaulay & Bushnell, El nacimiento de los países latinoamericanos, cap. 12, pág.272). Su lucha continuaría.

En cuanto a Guatemala su población era rural y sus habitantes eran indios mayas, vivían de forma tradicional. Al igual que sus naciones hermanas presento una guerra entre conservadores y liberales aunque sus secuelas fueron más dramáticas. El problema de organización  estalla en una guerra civil de la cual los liberales salen victoriosos; se radican leyes anticlericales, la persecución que se da a la iglesia supera a la que se pudo dar en toda América Latina, todo debido a su concepción de que la religión estaba en contra del progreso. Con nuevas reformas liberales en educación, trabajo y tributo, así como tarifas proteccionistas, que fueron interpretadas por los conservadores como destructoras del orden social. A partir de este análisis, Rafael Carrera, caudillo conservador recurre al gobierno federal de San Salvador para amotinar contra el régimen liberal. En 1840 Carrera se convirtió en el amo de Guatemala (Macaulay & Bushnell, El nacimiento de los países latinoamericanos, cap. 12, pág.283); el régimen conservador se impone, la reformas liberales se transformaron en instituciones al mando de la iglesia y la prensa es censurada Carrera muere y 1865 y vuelven los ideales liberalistas, vuelve la persecución a la iglesia, el trabajo es ahora remunerado con un salario mínimo, se diversifican los productos y su economía mejora. El orden liberal guatemalteco intento identificarse con el constitucionalismo, pero escondía la tiranía.

Con respecto a la historia de Centroamérica, podemos identificar el contraste entre las naciones, sus procesos y las consecuencias y resultados de búsqueda por estar a par con la realidad extranjera, que siempre en cualquiera de los casos seria injusta con respecto a las naciones pioneras.
Los países Latinoamericanos siguen siendo dependientes de las potencias, ahora debido a la deuda y las relaciones mercantiles, su papel en la dinámica relación liberal es en el sector primario de la economía. Latinoamérica permanece en desventaja aunque se puede rescatar aciertos como la abolición de la esclavitud.

Bibliografía.

Macaulay, N & Bushnell, D. «Latinoamérica a mitad de siglo: un rápido proceso de cambio» y «El torbellino caribeño en el siglo XIX», en El nacimiento de los países latinoamericanos. Madrid: Nerea, 1989.

Cibergrafica.

http://en.wikipedia.org/wiki/Neill_W._Macaulay,_Jr.